Interacciones sin pantallas que invitan al sosiego
Propón interacciones lentas, casi meditativas: una brisa sonora apenas audible, un resplandor que responde a pasos lejanos, patrones que siguen la luz del atardecer. Nada de notificaciones ni puntajes. Estas decisiones reducen ansiedad, consumos y mantenimiento, y devuelven a la pared su papel de compañía sensible, no de cartelera que compite por atención.